Algo que ayudó a formar la leyenda de Pingus fue el hecho de que la mayor parte de las botellas del 95 destinadas al mercado norteamericano, y la totalidad de las de Flor de Pingus, se hundieron en el barco que las transportaba, junto a otros importantes cargamentos de otras bodegas europeas. Si Pingus ya es de por sí escaso, unas 4.000 botellas al año, la añada del 95 es mucho más escasa; gran parte de ella reposa en las profundidades marinas cerca de las islas Azores. ¿Alguien interesado en el submarinismo vinícola?


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